- Marco Esccer

- 18 oct 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: hace 2 días
EDI: Un camino para abrir el corazón
En honor a la verdad y la reconciliación, quiero compartir una reflexión sobre Pathways—un programa anual de Arts BC que ha transformado profundamente mi entendimiento de la equidad, la diversidad y la inclusión (EDI). Estoy tomando el programa junto con Carla como TEMPO desde enero de 2025.
Pathways apoya a organizaciones de artes y patrimonio a poner en práctica la equidad y el acceso. Para algunas, esto significa hacerse preguntas difíciles; para otras, crear nuevas políticas o construir relaciones más profundas con las comunidades a las que servimos. Su lema resuena profundamente conmigo: Aprender. Reflexionar. Integrar.
Al inicio del programa, nos hicieron dos preguntas simples pero poderosas:
¿Cómo impacta en tu trabajo aprender sobre equidad y acceso?¿Cómo se vería el progreso o el éxito en un año?
Esas preguntas se han quedado conmigo, resonando y transformándose con el tiempo. Para responderlas, necesito viajar hacia atrás, a la memoria.
De México a Vancouver
Nací y crecí en México, donde nunca había escuchado los términos BIPOC o DEI. Cuando me mudé a Vancouver en 2019, se sentía como un cuento de hadas—aire limpio, seguridad, belleza por todos lados. Pero debajo de ese brillo, había pequeñas heridas: microagresiones disfrazadas de buenos consejos.
“Aprende inglés, no hables español. No te juntes con mexicanos aquí—te van a frenar. Si quieres tener éxito, haz amistades con personas que hablen inglés.”
En ese momento, aún no entendía el lenguaje de la equidad o el acceso, pero sí sentía su ausencia. Hoy reconozco que el contexto tiene la capacidad tanto de abrirte como de oprimirte. Y pienso en todas las veces en que quizá he dañado a otros sin darme cuenta—a través de suposiciones, comentarios sesgados o perspectivas limitadas.
El contexto nos expande
Nunca había considerado realmente cómo el contexto—geográfico, sociopolítico, racial, de género—moldea quiénes somos y lo que creemos. Ni siquiera había cuestionado mi propio privilegio.
Y sin embargo, puedo rastrear esta conciencia más atrás. En 2011, cuando tenía 18 años, me di cuenta de que soy gay. Antes de eso, nunca había conocido a una persona abiertamente queer. La diversidad no faltaba en el mundo—faltaba en mi imaginario.
¿Qué no es diverso en este mundo?
Una carta a mi mamá
En 2024, le escribí una carta a mi mamá:
“Mamá, ¿alguna vez te has sentido indígena?¿Crees que en náhuatl nos amaríamos más de lo que nos amamos en español?¿Crees que en las lenguas de los pueblos originarios de México podríamos aprender a perdonar?”
Hasta hace poco, nunca había mirado de frente mi propia historia de colonización. (O sea… en México todavía celebramos el Día de Cristobal Colón. WTF). No existe un movimiento nacional de reconciliación. Vivimos junto a comunidades indígenas no para relacionarnos, sino muchas veces para ignorarlas.
Escuchar aquí en Canadá el lenguaje de territorio, verdad y reconciliación expandió mi entendimiento de mi propio país. Me hizo ver cuánto nos falta por sanar y recordar, y me invitó a reflexionar sobre mis propias posibilidades de descolonizar mis formas de ver el mundo.
De los cuentos de hadas a la humanidad
En 2019 veía Vancouver como un cuento de hadas.Hoy entiendo que los cuentos de hadas son planos—pero los seres humanos no.
La experiencia de migrar me ha dado el privilegio de la perspectiva. Y con eso viene una responsabilidad: usar mi voz, seguir preguntando:
¿Qué significa para ti la equidad, el acceso y la inclusión?
Crecer en relación
A través de Pathways, he aprendido que este trabajo no se trata de perfección. Se trata de crecer en relación—conmigo mismo, con los demás y con los sistemas que habitamos.
Porque solo juntos podemos enfrentar las realidades complejas del manejo de conflictos, la cultura de la cancelación y el trauma en las artes.
Me pregunto:¿Cómo generamos espacios de conexión cuando los sistemas nos empujan a la productividad constante?¿Estoy actuando desde la transacción o desde la relación?¿Por qué haría gestión cultural sin integrar creatividad, poesía y espíritu en mis correos—si esos son mis valores?
Estas son las preguntas que llevo conmigo.Y quizá, como artistas y como humanos, podemos preguntarnos:
¿Qué partes de tu vida podrías explorar desde la equidad, la diversidad y la inclusión?¿Qué nuevos mundos podríamos construir desde las voces que practicamos en nuestras comunidades?
Gracias por leer.
Marco Esccer


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